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Comprar sensores antihurto: cómo elegir el adecuado
Qué sensor duro conviene según la mercancía, cómo se coloca y cómo comprobar la compatibilidad con sus antenas.
Entre todas las piezas de un sistema antihurto, el sensor es la más pequeña y la que más trabajo hace. Va fijado al producto y es lo que las antenas de la salida reconocen. Según la mercancía conviene un modelo u otro, y elegir bien marca la diferencia entre una protección discreta y una que molesta.
Por qué un sensor duro
Frente a las etiquetas adhesivas, el sensor rígido dura más y se reutiliza muchas veces. Además, resulta difícil quitarlo sin dañar la prenda, y una prenda estropeada deja de interesar a quien pretendía llevársela. Por eso se usa tanto en textil.
Qué suele protegerse
Ropa de abrigo y de marca, y también la de uso diario en grandes superficies.
Menaje y vajillas: sartenes, juegos de cacerolas, copas.
Artículos de regalo y recuerdos.
Bebidas espirituosas de gama alta.
Cómo se pone y se quita
El sensor de ropa tiene dos partes: se atraviesa el tejido con el pin y se cierra. En caja, el cajero lo abre con una llave o desacoplador magnético y no deja marcas. Colóquelo en costuras o zonas poco evidentes y compruebe que no tire de la tela.
Otros tipos
Existen sensores con cápsula de tinta, pensados para producto de gama alta: si alguien intenta forzarlos, la tinta mancha la prenda y la inutiliza. Otros incorporan una alarma sonora propia que avisa en el momento. Son opciones para casos concretos y no sustituyen a las antenas.
Elegir con cabeza
Lo primero, la frecuencia: el sensor debe ser de la misma tecnología (RF o AM) que sus antenas. Después, el tamaño y el tipo de cierre según el producto. Y cuente con repuestos, porque se extravían con facilidad.
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